Charlas con un misántropo. Aquellos políticos, esta memoria.
4 Noviembre 2010
El amigo del misántropo deja una bolsa sobre la mesa. El misántropo finge sorprenderse:
-Tú de compras, con lo vago que eres? ¿Pero no dices que es cosa de tu mujer?
-Diez unidades del mismo libro, ¡diez euros!
-Tú como las ama de casa, que si hay algo barato lo compran aunque no lo necesiten ¿Puedo ver?
-Por supuesto, hay uno para ti, dedicado.
-¿Qué, te has hecho publicista?
-No, pero leí el prólogo y quedé impresionado.
El misántropo lee la portada en voz alta:
-"Azaña imprescindible. Sus grandes discursos"... Sí, era una época de grandes oradores. Ha habido un bajón tremendo en nuestra cultura. Y no hablo de lo popular, sino incluso de la universidad. Coges textos de profesores y comparas, y qué abismo entre los doctrinarios de ahora y los de antes.
-Eso es lo que falta a nuestro tiempo, elevación. Lees a esta gente y recuperas el optimismo. A mí me lo ha dado al comprobar que aún hay inteligencia al apreciársele.
El misántropo sonríe:
-Te ha dado fuerte. No te dejes llevar por el entusiasmo. Azaña era un gran optimista. Así lo manifestó en uno de sus discursos. Pero la realidad fue lo que fue.
-Efectívamente-se apresura a decir el amigo, cogiendo uno de los volúmenes y rebuscando entre sus páginas. Refunfuña, porque no encuentra lo que quiere, que es lo que siempre ocurre.
-¿Qué buscas?
-Lo que has dicho, algo sobre su optimismo... ¡Aquí está! ¿Te interesa?
-Claro.
-"La política consiste en realizar...La política es, pues, confianza en el esfuerzo, optimismo. No hay política de hombres desengañados, de hombres tristes; no hay política de hombres circunspectos, que no quieren arriesgarse a fracasar; no hay política de hombres fútiles; la política está reñlda con el esnobismo. Nosotros hemos rebasado aquella etapa decadente del espíritu español que contaba por meses y aun por días el tiempo que le faltaba para desaparecer"
-Expléndido. ¿de dónde es eso?
-De un acto conmemorativo de la primera República. 11 de febrero del 30.
-Ese es el horror de nuestra historia; que capacidad para hundir en el ostracismo todo aquello que brilla y envidiamos. ¡Qué pleyade de intelectuales destruida por la más grande confabulación de mediocres! Que bien lo dice él, no hay política de hombres fútiles. No es que hayamos carecido de brillo; es que nos hemos empeñado en echar una manta sobre él.
-Lo más gracioso de todo es que durante años y años hemos vivido considerando a esta gente como bárbaros, como incultos, como violentos, como huestes mezquinas que buscaban la destrucción por la venganza.
-Y dictatoriales. Eran los enemigos de la libertad. Y por el contrario, quienes durante siglos habían tenido esclavos, siervos, proletarios, ahora de repente se habían convertido en sus defensores más acreditados. Y lo peor: esa artillería sigue utilizándose con comodidad por quienes ocultan que la opción que defienden disfrutaba de estas tres caracteristicas básicas: golpe de estado, alianza con los nazis, dictadura inmisericorde. A lo que iba, Azaña una vez dijo, "La libertad no hace felices a los hombres, los hace simplemente hombres". Esa es la diferencia que hoy ni nos planteamos: que se puede, o se tiene, no lo sé, optar entre ser infrahombres injustamente felices, o ser hombres infelices por justos; porque, lamentablemente, la lucha por la justicia suele conllevar más desgracias que satisfacciones. Creo que es un triste efecto de la condición humana. Siempre recuerdo una frase del padre de Sandino sobre su hijo, que me hizo saber Ale, "Mi hijo terminó como terminan todos los redentores, crucificado". Efectívamente, luchan contra quienes vengativos no perdonan.
-Pues los bárbaros y vengativos sí.Azaña y aquellos republicanos, quizás demasiado ingenuos perdonaron. Recuerda que Salmerón dimitió por no firmar una ejecución, y que la República se negó a aplicar la pena capital al golpista fracasado Sanjurjo.
-Aún más, Azaña luchó denonádamente para salvar la vida de José Antonio Primo de Rivera, uno de sus peores enemigos.
-Lo que no entiendo-dice el amigo-es esta inundación de trabajos sobre la República después de un largo secuestro de más de treinta años.
El misántropo asiente.
-Sí, también yo estoy sorprendido. No sé si es una campaña de Público, con la intención que él sabra, y que cada uno podemos aventurar, especialidad hispánica. O una campaña del sistema, con su propia intención, o incluso una campaña antimonárquica que las intenciones ni tú ni yo sabemos.
-Eso, que hasta un reloj parado acierta dos veces al día. Te pareces a un tio mío contando chistes: el comienzo no os lo cuento, porque no me acuerdo, la mitad me salto, porque no tiene gracia, y el final, ¿qué coño decía el final, que tanta gracia me hacía?
-Jajajaja, vaya, cómo quedo; claro ¿qué quieres que diga? Puede ser cosa de Público, que le haya dado por el regeneracionismo en el desierto, queriendo extender un puente desde el espíritu de la República a un futuro ideal, lanzado este puente sobre una Transición que parece está dando un largo rodeo para terminar donde estaba, es decir, con problemas de legitimad. O también podría ser que los clubs donde se juegan a las cartas el futuro de las naciones haya pensado que esto está empezando a oler a chamuscado, y estén preparandole un nuevo collar al perro.
-¿Público en tales operaciones?
-Ni de "Público", ni del "New York Times", ni del "Pravda", ni de la "Noticia del barriol" me fío. Está claro que en este mundo no queda nadie independiente. No olvides que cambiaron de director y pusieron a uno de la redacción de El País. O ha cambiado Público, o ha cambiado el del país. Eso suele denotar un cambio de línea, que se ha notado.
-No lo veo.
-Ni yo, pero hay tres cosas que me desconciertan. Primero empiezan con una camapaña contra un político que ha muerto hace 57 años. Les dio por Stalin cuando no creo que teman ningún advenimiento de este tipo en el mundo. ¿O sí?. Ahora están con la conmemoración del anarquismo. En un tono muy distinto al anterior. La CNT fue maravillosa, aunque tuvo gran culpa en el hundimiento de la República, e incluso luego, muchos de sus cuadros engrosaron el sindicato vertical. Eso está en libros serios. Y tercera alternativa conspirativa-se echa a reir-una extrema derecha muy extrema que quiere acabar con la monarquía e instalar en el solar patrio una república vete a saber de qué tipo. Bien para endureceser, bien para que el collar sea más legítimo.
-Eso de dejar volara así la mente no es bueno para la salud mental.
-Y que tú lo digas. Nada bueno. Hay que reconocerlo, cada día es más difícil saber nada de nada, aunque presumamos de lo contrario.
-Pero al margen de lo dicho ¿es que no cabe una regeneración cultural en España?
-El español es un ser optimista, exterior, poco dado a las teorizaciones. Sobre esa base, todo lo que salga será espontáneo o dirigido por otros. ¿No has visto que mediocridad de discursos, de análisis, de propuestas, de debates? Los tiempos en que arrojábamos luz, aunque en casos fuera luz negra, han pasado. Tiene gracia que los hispanistas ingleses sepan más cosas de nosotros que nostros mismos. Bueno, igual dada nuestra anglofilia, sepamos mejor que ellos dónde están todas las tiendas de ropa y discotecas de Londres.
-De eso habla Azaña, creo que en el discurso sobre la religión.
-Te has empapado el libro, eh. Sí que te ha hecho efecto. ¡Y por un euro!
-Es que para mí es un descubrimiento-rebusca, farfullando de nuevo-; fíjate que párrafo: "... desde hace siglos el pensamiento y la actividad especualtiva de Europa han dejado, por lo menos, de ser católicos; todo el movimiento superior de la civilización se hace en contra suya, y en España, a pesar de nuestra actividad mental (entonación del amigo), desde el siglo pasado el catolicismo ha dejado de ser la expresión y el guía del pensamiento español... Los cristianos se apoderaron del Estado imperial romano cuando desfalleció el espíritu original del mundo antiguo; el Estado romano no tenía otro alimento espiritual que el de la fe cristiana... Y eso se hizo sin esperar a que los millones de paganos que tardaron siglos en convertirse, abrazaran la nueva fe"... Es decir, que ni mollones de católicos, ni millones de paganos son indicativo real del espíritu de la nación.
-Exacto. Creo que es el discurso que escandalizó a la derecha porque dijo que España había dejado de ser católica.
-Creo que sí-pasa las páginas.
-Y lo peor-prosigue el misántropo-, es que los conservadores siguen rasgándose las vestiduras y elevando la voz cada vez mas; y los seudo progresistas, en una mezcolanza vergonzosa de posibilismo y de demagogia pueblerina, totalmente ciegos a este problema de acronicidad, hablandonos de tradiciones y presidiendo procesiones y "progresivamente" vaciándose de contenidos.
-Sí, la tradicional obcecación que conocemos. Pero, respecto a maniobras, ¿dónde las ves?
-Déjame el libro... pero cuidado, hablo de intuiciones, nada más que eso, incluso por una sola frase, y a veces peor, más, por una sola palabra...
El amigo queda boquiabierto:
-¡Pero si lo has leído!
-Claro, venía con el periódico.
-¿Y por que no me lo has dicho?
-Estabas tan entusiasmado con tu descubrimeinto a la española, es decir, tardio, que no quería decepcionarte... Pero a lo que vamos. Esta frase ¿no suena muy oportuna? y lo digo, el prólogo es magnífico. Leo: "El primer rasgo que llama la atención de Azaña es la aspiración a la democracia sin apellidos, en una acepción radical y laica, con valores republicanos, asentada en principios éticos y de justicia social, es decir, un régimen parlamentario como estación de término y no como una escala para otra revolución (entonación)."
-¿Eso quién lo dice?
-El autor dque recopila los discursos, Isabelo Herreros...
-Pero es normal, no Azaña no quiere ninguna revolución. Ni ahora se quiere.
-Tienes razón, pero a mí me suena a medicina preventiva. Por un lado permanente desacreditación de alguien que murió hace 57 años y no es una opción ni en su país, en cuanto que este ha tomado la dirección contraria, para bien o para mal. Por otro lado, ensalzamiento de un movimiento que siempre ha neutralizado, o bien el salto radical, o bien los pequeños pasos. Neutralización del salto radical cuando, espontaneistas que eran, en su momento prefirieron estar con los cantonalistas burgueses que con los republicanos de la primera república; neutralización de los pequeños pasos cuando predicaron la abstención para superar un régimen burgués e insuficiente como era la segunda República. Pues mira, ganaron las derechas más reaccionarias. Eso enláza con aquella noticia del MI5 que nos pareció absurda cuando te la leí: que en treinta años las clases medias inglesas serían marxistas. Y uno se pregunta ¿qué sabe esta gente? ¿qué está miviéndose sigilosamente bajo nuestros piés?
-Vaya, mi optimismo se ha resfriado.
El misántropo acaricia el pequeño libro, pensativo.
-Después de todo-dice-, Azaña murió en el exilio, inclusive cubierto con una bandera mejicana porque los franceses de Vichy, aliados de Hitler, no permitieron la republicana. Antonio Machado dice de él-abre el libro-: "Una buena enseñanza, entre otras, hemos de sacar de nuestra República, en estos años horribles: españa, la tierra de las negligencias lamentables, ha sido también el pueblo de los aciertos insuperables: supo elegir su presidente... El nombre de Azaña quedará en la historia con una significación universal y como una enseñanza inolvidable".
-Suena bien.
-Suena bien, pero media España votó a la CEDA. En Francia están quienes ni le permiten la miseria de una bandera propia. Y... lo peor para mí, hoy todavía, ni un busto en el parlamento, mientras se discutía si ponérselo a sor Maravillas. Todas estas gentes, los de un lado y los del otro lado tibio, son los que por acumulación llevan al radicalismo.
El misántropo cierra el libro y dice:
-Lo conservaré con extraordinario aprecio. Gracias.
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