Charlas con un misantropo. El cuenco vacio.
27 Diciembre 2010
El misántropo arroja lejos de si el mando de la televisión. Su amigo se sonríe. Para él, el misántropo es el prototipo de la inconsecuencia, a pesar de su apariencia reflexiva. Una y otra ver acude a lo que más le irrita, como alguien que hurgara en una herida que asi nunca cicatrizará.
-¿Qué han dicho?-pregunta el amigo, sin demasiado interés.
-Hablaban de moda y lenguaje; todos son palabras de origen ingles que habríamos de introducir en nuestro lenguaje para estar al día. Palabras del orden de chop-chop, creo haber odio, que es como la gente moderna llama a las chanclas.
El amigo le observa con curiosidad:
-¿Y crees que merece la pena amargarse por cosas asi? Es normal que los ingleses intenten promocionar su idioma.
-Por supuesto, lo lamentable es que sea un programa español dirigido por un exmodisto español el que se ocupe de idiotizar a la gente. ¿Tú crees que es importante saber cómo se llama el tipo de gorrito que lucia la ex primera dama de Norteamérica, Jaqueline Kennedy? Es decir, que hemos de saber, en mor del "glamour" que se trata de un "pill box", y no de un vulgar sombrero casquete el que utilizaba la primera dama del mundo.
-Es la cultura que se vive.
-Efectivamente. Es bueno que lo abordes así. Eso se considera cultura y nuestra sociedad nos indica que hemos de fomentar ese tipo de conocimientos. Esta es la sociedad superior. Y nos lo creemos.
-Cosas buenas hay... o habrá-corriege cauteloso.
-Por supuesto. ¿No va a ser importante para nuestro destino, por ejemplo, la "Asociación Coca Cola para la felicidad"? ¿Puede haber aportación mas interesante que esa?
-¡¿Eso que es?! -exclama el amigo.
-Pues, un ejemplo de las profundas iniciativas humanistas del "`primer mundo" para que podamos rodearnos de todo los que nos hará felices, es decir, mejores. Y empaquetadas damas y caballeros nos lo promocionan diariamente. El mundo de la apariencia sobre el de la esencia. El de la estética sobre el de la ética. El de los sentidos sobre el de la reflexión. El de la comodidad sobre el del deber. El del estomago sobre el del cerebro. El de "tener clase", vaya termino vulgar, sobre el de tener conciencia de clase... El de tener sobre el de ser...
El medico queda serio.
-Sí-corrobora-, esos canales de la superficialidad crecen como hongos.
-Y las revistas, y los suplementos de los periódicos. No hay suficiente para atender bienes sociales, pero si hay dinero para mantener todo una clase "sofisticada" de parásitos profesionales, cuyo fin es fomentar el mundo de las cosas sobre el de las ideas. Y luego ellos son los idealistas y nosotros los materialistas... Cuando he cerrado la tele estaba hablando una señora con tono francés que debe ser la expresión del no va más de la fineza moral: nos hablaba de maquillaje, algo muy acorde para ocultar las arrugas de un sistema caduco y envejecido, sostenido a base de tonterías, y prepotente como un mozalbete recién ingresado en la universidad ¿ok?
-Es decir, que tu no confías en la cultura como medio de transformación social...
-¿Qué dices, amigo mío? No puedes hablar de cultura de esa forma tan genérica. ¿Era cultura lo que promovían los nazis alemanes, por muy alemanes que fueran?
-No, pero no creo tampoco que esto sea equiparable.
-Ni yo lo afirmo; pero sí afirmo que no es cultura. Hoy, por ejemplo, he visto como la cajera del supermercado obligaba a una chica de raza negra a abrir una bolsa transparente que evidenciaba que dentro solo había libros... Y fíjate, no creo que esa cajera sea racista. Creo que esa cajera es la expresión inconsciente de una sociedad determinada. De una cultura determinada. Paco ya sabes lo que dice, que hay que leer sobe todas las cosas para acabar con este estado de ignorancia humana. Pero yo no lo comparto. Los humanos somos cuencos, que pueden quedar vacíos o, por el contrario, ser rellenados por cualquier cosa o sustancia. Y no basta con estar llenos. Es importante qué contenemos. ¿Acaso seria bueno que leyéramos, es decir, que echáramos en ese recipiente el contenido de todos los filósofos que han fomentado el nazismo?
-No, pero ¿qué hay que hacer?
-Pues, de entrada, no aceptar que es suficiente con que el cuenco esté lleno.
-Bien ¿y después?
-Pues entender que hay una parte muy importante del cuenco, la tapa que lo cubre; es decir, una remisión absoluta a aceptar cualquier cosa como cultura. Ahora, de repente, entiendo bien el lema "no acepto" de Romain Rolland.
El amigo sonríe. El misántropo dice:
-Todo esto te parece ridículo.
-No, al revés, me he acordado de mi sobrino.
-¿Que le pasa a tu sobrino?
-Mi sobrino es como un papel atrapamoscas que asimila todo lo que esté en boga. Y, efectivamente, está en boga una actitud muy cómoda en la que se dice constantemente: respeto lo que dices, pero no lo comparto.
-Lo que tampoco es cierto-apunta el misántropo-. Defiende ante tu sobrino algo que no esté aceptado por el sistema, y verás como rápidamente reacciona fielmente a los gustos de su amo. Te dirá: noooo, esoooo nooooo, tioooo. Pero ¿no quedamos en que se respetaba to-doooooo? ¿O por el contrario sólo se quiere un estomago bien ejercitado que asimile cualquier tipo de hamburguesa basura veneno?
-¿Tú crees que tan elaborada es la cosa?
-Más bien sí. Un ejemplo, o varios: ¿recuerdas aquellas películas de la segunda guerra mundial que proliferaban en el cine?
-Si.
-¿No observaste que los nazis, en el fondo y después de todo, aún siendo malisssimos, eran todo unos perfectos caballeros? ...
-Si, es cierto... algo de ello se percibía...
-... y al contrario de los japoneses, que eran una especie de macacos humanoides e idiotas, que ni con mil podían acabar con un heroico soldado aliado cuya metralleta cargaba mil balas y repartía diez mil bienes? Y, por supuesto, aliado quiere decir aliado occidental...
El misántropo queda en suspenso. Su amigo le pregunta:
-¿No eran varios ejemplos?
-Se me ha olvidado...-de repente sus ojos se iluminan-; ah, si... Otra forma de instilar estupidez e ideología ¿sigues películas de crímenes?
-Bastante, si. Veo mucho el canal FOX-responde como avergonzado.
-De la FOX, que se quieren cargar al propio Obama por radical... Pues bien, ¿no has observado que ahora uno de los sujetos criminales mas frecuentes es el terrorista?
El amigo duda:
-Quizás si, pero ¿que relación tiene?
-Pues relación con aquello que hablábamos del cuenco vacío. Al final el terrorismo llenará el cuenco vacío de nuestra mente como un problema primordial.
-¿Y?
-¿El terrorismo es realmente un problema en Occidente?
-Más bien creo que no...
El misántropo abre los brazos:
-En todo caso-dice-, lo será en Afganistán o en Irak, y si hablamos de números, creo que hay un gran desequilibrio entre los ocupantes y los ocupados...
El amigo asiente.
-El mismo ambiente que cuando Romain Rolland-prosigue el misántropo-, frente ese mundo, decía "no acepto", es decir, no acepto entre otras cosas, que los pueblos francés y alemán se maten mutuamente en nombre de un falso patriotismo y en beneficio de dos imperialismos enfrentados y despiadados...
El amigo se echa a reír:
-Recuerdo que en mi examen de selectividad... -dice-, en una de las preguntas debíamos explicar quién era el conde Lequio. Examen que suspendí... ¿y sabes que fue lo peor?
El misántropo niega con la cabeza:
-Pues que la academia, durante ese verano, entre las materias a estudiar y leer incluyó revistas del corazón, porque claro, había muchos otros personajes que conocer de la índole del conde Lequio...
-Una buena forma de distraer horas de lectura y evitar el "no acepto", por si acaso...
-El cuenco y la tapadera, el cuenco y el contenido... Qué difícil resulta no ser manipulado... aunque no se acepte.
-Sobre todo cuando hay un monopolio de vertedores de contenidos...
-Sí, el resultado, como mínimo, es que se introduce la confusión acerca de cualquier concepto, por muy razonable que parezca.
El misántropo enciende el televisor. Se encoge de hombros, como diciendo ¿qué voy a hacer?
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