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La Coctelera

Charlas con un misántropo

Un pesimista es un optimista bien informado

18 Agosto 2011

Charlas con un misántropo. ¿Partidos versus democracia?

27 Octubre 2010


El amigo del misántropo parece despertar repentinamente:

-¿No será que tú no eres demócrata?

El misántropo no puede menos que sorprenderse, no por la duda de su amigo, sino porque cree captar cierto tono de reproche.

-Quizás no lo soy-responde-. Al menos en la forma que se entiende por estas partes del mundo.

-Ah... Tienes dudas.

El misántropo vuelve a sorpenderse:

-¿Tú no las tienes?

El amigo reflexiona. Se da cuenta de que se ha dejado llevar por el prejuicio.

-Sí-responde lacónicamente.

--Pues yo más que tú.

-No lo dudo.

-Quizás la diferencia entre la interpretación que tú haces de la democracia y la que yo hago son básicamente distintas. Y no digo básicamente a modo de anglicismo, sino porque tú y yo hablamos de distintas democracias.

El amigo se da cuenta de lo que ha hecho y se arrepiente de haber iniciado la conversación. "Verás", piensa.

El misántropo sonríe, le ha adivinado el pensamiento. Recuerda un reportaje de Rosa Montero en el que narra cómo su conversación incomodan en los hogares norteamericanos que visita. Al final de la jornada le pregunta a su compañero la causa del malestar y este le responde:  "Es que en EEUU está mal visto opinar, está considerado como una falta de educación. Sólo la reserva está bien considerada. Se os llama algo así como opinadores".

Decide comentar nada. Sería ampliar la cháchara. Para tranquilizarle, dice:

--Será breve. Para ti, la democracia es un fin, para mí un medio. Tú la ves como un ejercicio cívico. Se nota que algunos de vosotros soís herederos de aquella polis griega que buscaba la virtud mediante el ejercicio de la políticia, entendida en su sentido más amplio. Yo también he pensado en la virtud política en muchas ocasiones. Pero ¿de qué virtud hablaban aquellos ciudadanos que tenían esclavos?  Yo, por el contrario, después de esta inflación de principios, preceptos, conceptos, constituciones. proposiciones, complacencias, día al año de algo, puños con gemelos de oro saliendo de las mangas de alpaca, he llegado a la conclusión de que la democracia es un medio, nada más.

-No veo claramente la diferencia. Medio, fin, son las dos partes de un mismo propósito.

-No. Precisamente. Tu propósito es político. El mío es principalmete económico. Hace poco, una compañera comentaba en un blog que los partidos son expresión de la democracia, que sin ellos, no hay tal. ¿Creo yo lo mismo? No lo sé. Porque me hago la siguiente pregunta: si los partidos son la representación de las distintas clases ¿qué ocurrirá cuando hipotéticamente se llegue a la verdadera democracia, es decir, a una sociedad en la que hayan desaparecido las clases? ¿Los partidos ya no tendrán sentido? No lo sé.

-Pero ¿por qué el pesupuesto que tú estableces para que haya democracia es que hayan desaparecido las clases?

-Porque no creo que el basamento de la democracia, de la libertad, de la racionalidad, del respeto, de aquella virtud que pretendían los filósofos griegos, pueda conseguirse con, fíjate bien en la palabra, la desigualdad. La desigualdad lleva al abuso, a la injusticia, a la antipatía, si ese es el antónimo de empatía, al rgateo, al conflicto, al egoísmo incentivado, a la envidia, y vuelta a empezar, a la lucha de clases, si es que la hay.  ¿Y qué establece la verdadera igualdad? La distribución equitativa del poder económico.

-Ese planteamiento contradice la realidad.

-Por supuesto, pero yo soy de los que creen que si la realidad contradice a la teoría, hay que cambiar la realidad.

-Lo que es una burrada, querido amigo, y con perdón.

El misántropo se encoge de hombros:

-Será una burrada, pero el mundo es una catástrofe desde que se han impuesto los antiguos principios.

El amigo mira al misántropo afectuosa, pero condescendientemente (es decir, que piensa desciende con él hacia, seguramente, el limbo de los ingénuos):

-Bueno...Hay que objetar dos cosas.

-Bien.

-Primera: lo de antes es lo que tú defiendes, y que dicen que está desfasado. Segundo: se ha demostrado que nadie quiere el igualitarismo.

El misántropo se echa a reir. La verdad es que la risa es una especie de careta con la que oculta su verdadero estado de a´nimo, porque está verdaderamente molesto con su amigo.

-No-responde-. Uno: lo de antes no es lo mío, sino esta democracia que no ha resuelto prácticamente nada. El Antiguo Régimen se caracterizaba por tener tres estados, tres clases. La nobleza, el clero y el pueblo llano, que yo lo llamaría los desheredados. En definitva, dos clases en ambos polos del poder. Hoy las clases son otras, pero lo esencial se mantiene: un poder absoluto en un extremo, y una gran masa que prácticamente no pinta nada en el otro. Por otra parte, ¿quién dice que la gente no quiere la igualdad? Porque, claro, hay que aclarar de qué igualdad hablamos. Ese sería otro debate, porque podría decir groseramente: nadie pretende que un médico gane lo que un... lo que un repartdor de butano, por ejemplo; pero es que ese no es el debate, insisto: la igualdad se refiere, más que al poder adquisitivo, al poder verdadero que se disfrute. Fundamentalmente, a que no sea un extraño el que dirama resoluciones que pueden causar tu ruína. Y no hablo de grandes conceptos, sino de poder de contratación, poder de despido, poder de control tributario, poder de gratuidad, poder de lo público contra lo privado, privado que al final termina en privilegio de pocos y desgracia de muchos.

-Pero comparas una dictadura despótica con un régimen de libertades.

-La sociedad tiene que evolucionar, pero a lo que íbamos ¿qué es despotismo? Hay muchos grados de despotismo, muchos grados de democracia, muchos grados de poder económico. ¿No es despotismo que una clase que representa el 0,65% controle el 90% o más del poder empresarial? ¿Qué pinta el 90,35% restante con su 10% escaso de poder económico?

-Ya empezamos con los números.

-Es que ese es el asunto. Tú me hablas de palabras. Pero hasta las palabras tienen múltiples deficiniciones según quién las diga. Pero los números son menos engañosos. Suelen ser neutros si no haces trampas.

-Los elementos del juego están ahí...

-¿Ahí? Lo solventas de un plumazo. Ese ahí da para horas.

El amigo mira el reloj y el misántropo entiende.

-Abreviando. ¿Quién ha ganado las elecciones?

-Zapataro.

-No, un partido supuestamente obrero, o de los trabajadores. Llleva una "o" entre sus siglas. Ahí está su programa máximo.

-Aceptado.

-Y ¿se hace la política de un partido que repesente a los trabajadores?

-Hay una crísis mundial.

-Una crísis mundial tratada de forma muy distinta según sea la correlación de fuerzas... EE.UU y la UE, por ejemplo, están haciendo políticas económicas completamente distintas. Más liberales la UE.

-Pero es que Zapatero no puede hacer lo que quiera.

El misántropo se echa hacia delante y le señala con el dedo:

-Ahí está la cuestión. ¿Por qué no puede hacer lo que quiera? ¿Por qué los países más desarrollados de la UE pueden tener un gasto muy superior al de España, en porporción a su PIB.

-Bueno, ya sabemos que tenemos una derecha cavernícola.

El misántropo se encoge de hombros:

-Tú te estás contestando, pero no quiero una respuesta fácil, que casi tú me das. Porque, efectívamente, la CEOE no gana elecciones, ni la Iglesia católica, ni la Comisión o el Consejo europeos, pero al final se imponen sus fórmulas, por cierto, fracasadas y muy dudosas, porque ahí están los resultados. Pero para evitar que los árboles no nos dejen ver  el bosque, o viceversa, que no lo se, no llevemos el asunto a este país atípico. Lo que yo pretendo decir, y sé que te tienes que ir, es lo siguiente: ¿De qué le sirve votar a un electorado con unas proporciones sociales determinadas, si al final salen victoriosos intereses contrarios a los de las mayorías. ¿Vota el pueblo colombiano su pobreza? ¿Votan los electorados del mundo que la riqueza se concentré cada día más en menos manos?

-Bueno, ¿es que en China es distinto?

-Yo no digo que China sea democrática, ni que se haga lo que quiere la mayoría. Si no ocurre así, por la vía política que se quiera, se confirma mi teoría: que no se resuelve el problema fundamental, que para mí es, no el de la igualdad, sino el de la desigualdad, que es muy distinto.

-Entonces la democracia para ti es la sustanciación de la igualdad.

-Exacto,  ese es el sentido verdadero, más o menos, de la palabra. No hablamos de aristocracia, gobierno de los mejores, ni de monarquía, gobierno de uno, sino de gobierno de los más, según vuestro querido Aristóteles. Y mi pregunta es: ¿es que quieren los más que los menos, por muy mejores que sean, vivan mucho mejor que ellos, de forma que provoque su malvivir?  No me lo creo.

-Me lías. Hemos pasado de partidos a democracia, de democracia a igualdad, o no desigualdad, como prefieras, y hemos terminado con los más ¿y?

-Pues eso, que es increible que si los más logran que se materialice su voluntad, su voluntad sea vivir peor que otros que no han sido llamados a gobernar por ser minoría. ¿Un régimen de los más para beneficio de los menos, aunque sean mejores?

-Puede ser por incapacidad.

-Es decir, ¿que estamos ante unos régimen aristocráticos por inepcia de los más?

-La verdad es que los números, según tú...

-No, según la ONU, la OCDE, el Observatorio Social, etc...

-Vale, según todos esos organismos, no cuadran.

El misántropo mira fíjamente a su amigo, como esperando una conclusión, y antes de que este pueda hablar (siempre es así en todos los casos) prosigue:

-Y...  realmente de lo que hablaba era de lenguaje, no de políticia, ni de economía...

-Esto sí que me desoienta.

-Recuerda que comenzamos preguntándonos si el pluripartidismo era expresión de democracia, en cuanto que representa clases distintas y por tanto desiguales, pues de lo contrario no serían clases en su sentido lato, en el que importa... Ya no discuto tanto si democracia sí o democracia no, como el nombre de las cosas. La peor perversión que puede haber en el pensamiento es el de la manipulación de las palabras. Si estamos en regímenes donde mandan los menos, y si eso es bueno, que así se manifieste. Me ocurre igual con ese nombre de "pesoe". Ya no discuto si puede haber o no otra política distinta a la que hace, sino que las cosas sean lo que son y se las llame con su propio nombre. Si no puede ser ni socialista, ni obrero, ni casi partido, que se asuma así y que deje de denigrar a lo que en definitiva es similar a ellos...

-En definitiva, que estamos donde antes...

-Tú puede que sí, yo no. Para ti puede que lo que vives sea una verdad revelada. Para mí no tiene sentido la angustia de cuatro millones de parados mientras el dinero está en las cajas fuertes de los bancos. Ni es democrático que ahora nos digan que los que compraron viviendas hasta ahora han dado un 50% de más, hipotecando el resto de sus vidas, porque hay unos vividores que son los que gobiernan de hecho, no de derecho. Para mí, eso es indignante, y no me deja dormir.

-Mmmm, ¿has probado la sertralina?

-No.

-Pruébala.  No lo digo con ironía. La vida son cuatro días.

-Sí, pero parece que los constructores no consideran suficientes sus beneficios, aunque sea para tan poco tiempo...

-Es cierto, es cierto... Pensaré en ello...

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