Charlas con un misántropo. Alejando Sanz o el ataque a la razón.
15 Agosto 2011
-No sé qué tipo de amor apasionado tendrá este hiper con Alejandro Sanz, pero está todo el día machando los oídos de los clientes -dice malhumorado el misántropo.
-Huy, no digas eso, que te linchan...
-¿Tú crees?
-Al menos las nietas y las abuelas, como dijo alguien.
-Pues vaya con los gustos del "pueblo"...
-Así que no te gusta Alejandro Sanz.
-En estas cosas suelo decir que no, que no me gusta. Sobre gustos no suele haber reglas. Pero en este caso no digo que no me gusta, digo que es taxativamente malo. Ni música, ni letra, ni facultades. No es un asunto opinable. Donde no hay calidad con tanta evidencia, no hay calidad. Eso sí, mucha pose niñata.
-Mmmm, eso no te lo admitiría una quinceañera seguidora de Alejandro Sanz, antes Alejandro Magno, antes Alejandro Sánchez.
El misántropo se echa a reír:
-¿De Sánchez a Alejandro Magno, el de nudo gordiano?
-El mismo.
-Lo que está claro es que desde sus albores era un facha, al menos para la selección de los nombres.
-¿Por qué?
-Sanz, Sánchez.. Ha eliminado a Che, jejeje. ¿Será un tic premonitorio?
El amigo sonríe.
-¿Y por qué las discográficas iban a catapultar a alguien sin cualidades?
-No lo sé. Tengo ideas.
-¿Porque venden?
-No creo. Venden porque los apoyan. Sin apoyo esta gente no sería nadie. Fracasan verdaderos talentos ¿no iba a fracasar artistas mediocres?
-Un poco forzada la teoría ¿no?
-No. Hay algo objetivo, no hay talento alguno en esta gente. Totalmente huérfanos de talento. Ocurre con los propios políticos. ¿Crees que los dirigentes que figuran públicamente son los más capacitados de cada partido? En absoluto. Los brillantes han sido previamente zancadilleados. No cerrarles el paso sería hacer verdaderos partidos. es mejor crear oficinas receptoras de órdenes del poder económico.
-Pero... parece un sistema absurdo, ineficaz.
-Quizás no tan absurdo ni ineficaz.
-No veo la trampa.
-Quizás esos grandes poderes necesitan por múltiples causas la ineficacia .
-Mmmmm... sigo viéndolo muy traído por los pelos, muy oscuro.
-Que se me ocurran ahora: ¿Por qué los poderosos iban a preferir las reglas de la razón a las particulares suyas? Si las reglas que imperaran en la sociedad estuvieran presididas por la razón, el ámbito de discrecionalidad de los poderosos quedaría muy limitado. Tendrían que hacer lo que la razón manda, no lo que ellos ordenan.
-¿Por qué?
-Hombre, las acciones tendrían unos cauces lógicos, prácticamente forzosos. En cambio, así pueden decidir lo que quieran, sin que nada los limite. No cabrá esgrimir la razón, el interés general, la eficacia, el propio sentido común, lo bueno, el deber. No se produciría lo que los poderes quieren, sino lo que quiere la matemática del pensamiento acertado.
-¿Y está Alejandro Sanz implicado en tan maquiavélico plan?
El misántropo capta la ironía.
-Te voy a repetir un chiste que creo que ya te he contado -dice- : Las ovejas de un rebaño, refiriéndose a una oveja aislada, comentan: "Pues no cree que el pastor y el perro están de acuerdo para llevarnos por las cañadas que ellos quieren?
El amigo ríe:
-¿Y Sanz es el perro?
-El dócil perro. Aunque no sé si tan inteligente como él. En el perro si hay una función racional, eficaz. En la mala música no.
-Parece como si lo odiaras.
-No. Sólo es desprecio artístico y moral. Él no puede dar lecciones a nadie, pero pretende hacerlo metiéndose en camisas de once varas.
El amigo reflexiona:
-¿Qué otra razón podría existir?
-Pues que si estableciéramos una sociedad en donde llegarán los más capacitados, a estos no se les podría condicionar, al menos de forma significativa. Si por el contrario empinamos a mediocres, será bastante más fácil obligarles a pagar los favores recibidos. No es fácil chantajear a un Pavarotti, sí a una Belén Esteban. El triunfo de uno es obligado, el del otro casual. "Tú triunfas, pero recuerda, mañana habrás de pagas el favor". De ahí esa ola de filantrocapitalismo de las estrellas mediáticas mediocres. Todo tiene precio. Date cuenta de que la mayoría suele apuntar en la misma dirección. ¿Casualidad?
-Mmm... Un poco forzado ¿no?
-Además, es un mecanismo de debilitamiento de la sociedad. No hay otras reglas que las del poder discrecional del dinero.
-Sí, el manido asunto del poderoso caballero es don dinero.
-No me pillas. Voy a más. Veamos, si yo soy feamente pecoso ¿de qué forma podría ocultar mis pecas? Dirás, maquillándote, pero voy a más, voy a más. Mejor maquillando a los demás. Maquillarme es transigir. Maquillar a todos los demás es la expresión máxima del poder apetecido. Aquí no hay belleza ni fealdad, aquí hay lo que "yo quiero". Es como hacer el mundo de nuevo. No hay cosmogonías ni flautas, teoría tan apetecida por las religiones, hay imperio capcioso de uno solo.
El amigo mira al misántropo reflexivamente. Quizás el frío ambiente y la música lo están enervando mentalmente. Sin embargo, insiste:
-¿Más razones?
-Quizás, así a bote pronto, la náusea.
-¿La náusea? Jejeje ¿la de Sartre?
-No, la de los que poseen verdadero talento. Un sistema tan impredecible, tan sin reglas, tan caprichoso, donde una Belén Esteban, un Alejandro Sainz, donde en un examen de selectividad se puede preguntar quién es el conde Lequio, es el sistema más turbador de lo que "debe ser". Así no hay un deber. Ahí hay un mero funcionalismo. Lo que hay funciona porque es. Lo demás no es ni, por tanto, debe ser. Y esta lógica ilógica segrega a los talentos que podrían alzarse con sus razones contra la irracionalidad.
-Muy alambicado todo.
-El poder es alambicado. Y aún más la destrucción de la educación. Nos descoloca moralmente un culo en una película. No una escena de asesinato. El culo pertenece a la esencia de nuestra anatomía, el asesinato no debería pertenecer a la esencia de nuestra cultura. Sin embargo el culo es anormal y el asesinato normal.
El amigo ríe:
-¿Sabes el chiste?
-Seguro que no.
-Pregunta: ¿Si te tocara la lotería, en qué gastarías el dinero? Respuesta: Ah, me compraría ropas carísimas, abrigos de visón. Pregunta: ¿Y no sería mejor gastártelo en educación? Respuesta: No. Pregunta: ¿Por qué? Respuesta: ¿Has visto que alguien pueda salir a la calle sin ropa? Respuesta: No. Pregunta: Y ¿has visto salir a la calle a alguien sin educación?
Ambos sonríen.
-¿Alguna razón más?-pregunta el amigo.
-Estas gentes que hablan de orden son los mayores benefactores del desorden.
-¿Musical?
El misántropo sonríe. "Ah, esta gente normal que sin darse cuenta defienden lo anormal,", piensa.
Siente alivio al salir del híper. Ni hace frío ni oye el lloriqueo sanziano.
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