Charlas con un misántropo. El sacerdote que sabía demasiado.
El amigo del misántropo cierra el periódico y lo deja sobre la mesa de la cafetería.
-¿Lo has leído? -pregunta.
-¿El qué? - dice el misántropo, que está haciendo una investigación muy particular sobre cierto exhibicionismo en las mujeres. complementado con la propensión a reprochar al voyeurista sus miradas, salvo que el pervertido sea joven y bello.
-El artículo del sacerdote economista...
-¿Del tal Luis Ramírez Benito, o algo así?
-Sí...
-A vuela ojo; vamos, por encima.
-¿Y qué te parece?
-Lo de siempre, esta gente realmente lo que padece es un problema de egolatría. El camino del Evangelio lo abandonaron más bien pronto, y su misión se ha reducido a alimentar el ego y el vientre. No hay otro misterio. Y dos cosas tan elementales y evidentes se ven complicadas por una serie de vericuetos, artificios, imposturas, discursos huecos que por lo visto deslumbran a bastantes.
-Pero, el artículo en sí ¿qué te parece?
-Vulgar. No hace otra cosa que aliarse con los de siempre, con argumentos pobres y tópicos pero suficientes para un periódico de provincias.
-No crees que tiene algo de razón?
El misántropo hace un gesto de incredulidad.
-¿Razón? ¿No hay otras instancias a las que criticar que a los del 15 M? Todos son de la misma cofradía, los antoniosbanderas, los ramirezbenitez, los roucovarelas y demás progenie salvadora de la humanidad que jamás movió un dedo por ella. Si los observas bien, todos hablan subidos al púlpito, es decir, desde arriba, como clase superior que, como decía aquel, a fuerza de imitar a Cristo vive como Dios. Los banqueros al menos no pontifican. Viven bien y callan. Cuando necesitan decir algo dan una órden y estos hacen la labor sucia.
-Jajajaja, no lo tienes en estima ¿eh?
-¿A Ramírez? No le tengo especial inquina. Repite lo que sus amos ya degluyeron y vomitaron hace décadas. Es siempre el mismo soniquete. Que si las dictaduras de China, de la URSS, de los Castros, que si se auparon al poder. Críticas sin consistencia alguna, lo cual me lleva al engaño de los títulos y su sobrevaloración. Un hombre con prácticamente dos carreras, y que poco tiene que decir, incapaz de elevarse sólo un poco sobre el tópico de la prensa barata. -Es su perspectiva-dice el amigo, casi justificando una vergüenza ajena.
-¿Su perpectiva? Por supuesto, pero ¿qué perspectiva es esa que critica aquello que se da en grado sumo en la institución a la cual sirve. ¿Va a hablar la Iglesia, y especialmente la española, de democracia, de libertad, de antijerarquía, de dogmatismo? ¿Quién en el mundo, salvo la iglesia, se ha atrevido a decir que es infalible? Y eso que la ciencia, la historia, la investigación le demuestran una y otra vez que se equivoca, que está en posturas no ya de fe, sino de irrazonabilidad. Pero no, ella es sapientísima, y a pesar de equivocarse una y otra vez, se cree con el derecho de decir a los demás lo que deben hacer y cuál es la verdad. No recuerdo la frase, pero el otro día el papa insistía en meter guerra: que los católicos debían inmiscuirse en la vida de los demás para señalarles sus errores y el camino acertado. Ayer asesinaron a un sacerdote en Colombia por defender a un pueblo en un conflicto con una mina de oro ¿no era más apropiado que hubiera hablado sobre ese asunto? Pero ni él ni su sapiéntisimo Papa han dicho esta boca es mía. ¿Qué es para él una dictadura? URSS-China-hermanos Castro, lo sabemos, pero ¿y EE.UU. con sus 130 guerras, y las dictaduras cátólicas en América del Sur, y España? ¿Qué nos dice el docto filósofo de España, con las miserias que nos traen los ricos?
-Pero en el artículo no habla sobre eso.
-No, se limita a decir que el 15 M está formado por tres grupos: los dictadores como Castro-China-URSS, cuya única finalidad es escalar; los marginados, a los que no da nombre pero mete en el paquete de los que no producen, y unos poquitos honrados, que no recuerdo bien, pero algo despistados están. ¿Y para elegir a tan propiciatoria víctima necesitaba ser un vicario de Cristo? Luego, en plan paternalista, o maternalista, porque nos habla de la ¿Dolorosa? nos recuerda que el mercado es el mejor sistema, aunque luego, o antes, lloriqueara un poco sobre la pobreza que hay en el mundo, con esa pachorra que se les adivina de que es un mal que puede esperar dos milenios más y que con caridad se resolverá. Como siempre, la palabra no sujeta a los hechos. Blablabla.
-Mucha gente piensa como él.
-No lo sé. No sé si la barra del bar o el asiento del taxi son buenos centros estadísticos, pero ya sabes lo que decía Marx sobre la opinión pública, parafraseando a Dante: "sigue tu curso y deja que la gente hable".
El amigo asiente. No obstante dice:
-Pero la mentira cala.
-Cala y mueve el mundo. Date cuenta del eje de su artículo: es una estrategia dirigida desde arriba contra las opciones reales. A él no le preocupan por ahora los del 15 M. La opción de derecha es más derecha. Todo aquello que desgaste a la derecha y beneficie a la derecha de la derecha, bienvenido sea. Pero sabe que en esa involución a los grandes valores del siglo XIX pueden resurgir los contravalores del mismo siglo. Y los del XX. Y que en esos tiempos que anhela, hubo grandes y poderosas amenazas. Por eso esos ataques siempre contra el vientre del mundo, contra el gran pivote, contra el centro del mundo, como decía McKinder.
-Pero, me he perdido ¿cuál es la gran contradicción?
-Precisamente esa confusión en todo, que no sabemos si es pura ignorancia o manipulación con la mentira. Nos habla de determinadas dictaduras, y olvida otras mucho más importantes. ¿Acaso no sabe él que la Iglesia es la organización más antidemocrática, jerárquica y exclusivista de la Tierra?
-¿Exclusivista?
-Sí, él va a hablar de poder ilimitado, de poder concentrado, de poder privilegiado y con privilegios? ¿Él va a hablar de exclusiones en la toma de decisiones? ¿De riquezas, de boato, de justicia?
El misántropo niega con la cabeza, más para sí, porque a la par lleva un monólogo:
“¿Quién podía adivinar que el mundo no aprendería nada de nada de sus avances; que lo que fue claro durante un tiempo, podría retroceder más allá de la Ilustración; que iba a volver la misma incultura, la misma ignorancia, la mismas superchería de hace siglos? ¿Que iban a dar lecciones quienes se beneficiaron de la esclavitud, del tormento, de los índices de libros; de la absoluta exclusión del otro? ¿Que quienes se privilegiaban en los consejos de los reyes ahora iban a dar lecciones de participación, de pobreza, nadando entre toneladas de oro. Y que esto no lo iban a observar todos? ¿Quién iba a pensar que un simple jacobino sería demonizado sin contraponerle cuáles eran los representantes de la otra parte?
El amigo se calla. Casi adivina el monólogo.