Charlas con un misántropo. Paparruchas clasistas y tributarias.
- Paparruchas- dice el misántropo, retrepándose en el sofá.
-Me recuerdas a un personaje de una novela de Dickens-broméa su amigo.
-Bueno, hay ciertas diferencias; yo realmente he querido decir paparruchas clasistas.
El amigo del misántropo, teatralmente, abre mucho los ojos:
-¿Y hay diferencias? No las veo.
-Para mí sí las hay. Cuando el personaje de Dickens dice paparruchas, lo dice con autoridad. Yo lo digo en el sentido de que son argumentos baratos de una prensa cuya finalidad esencial es manipular la opinión pública.
-De cualquier forma es lo mismo.
-No, cuando digo autoridad veo una gradación que va desde la palabra acto hasta la palabra autoritarismo, pasando por auto en el sentido de "por si mísmo", primacía, autonomía de la voluntad, suficiencia, autoridad y en definitiva una superioridad degenerativa propia de un yo dominante y que al final lleva a un autoritarismo excluyente de la opinión de los otros. Para los personajes de Dickens esas paparruchas son exclusiones de la argumentación del otro; es un ¡callese y no diga más tonterías!, prepotente y sin explicación del porqué. Paparruchas clasistas de entrada define algo, lo cual ya es una explicación. Fíjate, en el fondo son paparruchas antitéticas.
-¿Y cual es esa antítesis?
-Las paparruchas clasistas de la prensa son sandeces evidentes, que ellos mismos conocen, pero que desean difundir en interés de una clase determinada. La carta de Vincens Navarro al director de El País sería, o es, una buena denuncia de esas paparruchas, producto del autoritarismo informativo que maneja la prensa del dinero.
-No me he enterado de esa carta.
-No lees El País.
-Afortunadamente.
-Por supuesto. Pues bien, Navarro le reprocha a El País haber planteado una encuesta manipuladora. No se puede preguntar a los ciudadanos: ¿Qué prefiere, la subida de impuestos o el recorte del gasto público?
-Pero es la disyuntiva- responde el amigo.
-No, hay una obligación moral de matizar lo que se pregunta, como muy bien plantéa Vincens. La pregunta que según este se debería haber hecho a los ciudadanos, y recito de memoria, es: ¿Qué prefiere, que le suban los impuestos a los ricos o que le quiten a Vd. prestaciones sociales como pensiones, sanidad, educación, ayudas a domicilio, ayudas a la infancia, etc.?
-Pero ¿es ese el planteamiento?
-Por supuesto.
-No creo que Zapatero nunca haya pensado así.
-Pensar, no sé qué habrá pensado, pero está bien claro qué ha hecho. Y la forma de plantear la pregunta en la encuesta es una clara manipulación en beneficio de los grandes capitales. No es un planteamiento entre dos opciones contrapuestas y razonables, sino el planteamiento de las paparruchas de clase de Zapatero y de El País ¿ves?
-No, no lo veo.
-Pues ese es el fondo del problema, y grave, la desinformación; que no nos están informando sobre qué significa cada plan real para salir de la crísis. Se nos ofrecen disyuntivas falsas: ¿Qué quiere que le cortemos la pierna izquierda o el brazo derecho?
-Es un ejemplo muy gráfico, pero poco ilustrativo.
-Pues la carta de Vincens es muy escueta y elocuente: Cuando la izquierda propone subir los impuestos, no propone subir los impuestos de quienes más tributan proporcionalmente, es decir, los trabajadores, sino de aquellos que teniendo más pagan muchísimo menos.
-Pero eso no es así.
-Tan es así que los algunos ricos han planteado que hay que cambiar la aportación tributarias según clases. Según Bufet, un multimillonario norteamericano, no sé si la cuarta fortuna del país, él mismo se avergüenza de tributar con un 17% mientras sus empleados lo hacen con un 38%. Es decir, que quienes todo lo tienen pagan la mitad de los que no llegan a fin de mes.
-Pero ya sabemos que EEUU es el país capitalista por antonomasia.
-No. Según el mismo Navarro en otros artículos, se dan las siguientes circunstancias:
1) Esa tributación, en España es del 10% para los grandes capitales, 37% para los trabajadores.
2) EEUU está aplicando políticas intervencionistas, es decir, de gasto público social, mientras en Europa, y en especial España, se propone un recorte del gasto social, que no sólo es inmoral, sino ineficiente e ineficaz.
3) Gravísmo: Zapatero no representa una política económica semejante a la del partido demócrata de los EEUU, ni siquiera semejante a la de los republicanos de centro. Por lo visto las propuestas del PSOE y del PP son las que quiere aplicar el Tea Party en los EEUU.
El amigo queda pensativo. El misántropo le observa. Al rato aquel exclama:
-No creo que un partido socialista pueda haber adoptado una actitud tan..., tan contradictoria con sus propios programas. Pero si es inconcebible.
-Pues la política tributaria así lo demuestra. Mientras se congelan pensiones de vejez -en realidad se recortan porque los precios no se congelan ni bajan nunca-, se gasta en otros capítulos que aparecen como gasto público, pero que no es gasto público social en beneficio de las clases más débiles. Es decir, el gasto militar y el del dinero que se le da, por ejemplo, a la Iglesia católica. No sé dónde he leído que se ha renunciado a la autofinanciación de la Iglesia, aparte de otro dinero que se le da en otros conceptos, como sueldos de profesores de religión, mantenimiento del patrimonio, exención del impuesto territorial... una larga cadena de dinero muy superior a los 18 mil millones del que además se les daba antes directamente. Sí, apareció en la prensa un larguísimo informe que ocupaba varias páginas. Pena haberlo perdido. Dudo que reaparezca en esta época de absoluta desinformación.
-Es decir, si lo he entendido bien: además se mete en un mismo saco gastos públicos sociales con gastos públicos nada sociales.
-Exacto. Es que la cosa tiene muchas derivaciones. Por ejemplo, el sueldo de 80 mil euros del director del aeropuerto de Castellón, en el cual no aterriza ni despega ningún avión puede ser un gasto totalmente improductivo.
El amigo mira fíjamente al misántropo:
-¿Puede ser?
-Sí, hasta eso es matizable, porque mientras se construía el aeropuerto y se gastaba dinero en sueldos y jornales, se estaba generando trabajo. hablo de ese espacio de tiempo concretísimamente. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que la economía es economía política, no economía matemática. Cada gasto es matizable, según momento, lugar y finalidad. No podemos equiparar gasto en bombas y gasto en formación. Otra cosa que ha fallado en las grandes fortunas. La creatividad. Esos geniales emprendedores que alabamos hasta la saciedad, no han generado una economía productiva, sino especulativa, que sólo tiene una consecuencia, la concentración y acumulación de capital.
-Es lo que persigue el capitalismo.
-Hasta cierto punto. Ford subió los jornales de sus trabajadores para que pudieran comprar los propios vehículos que ellos producian. La restricción del gasto público, el presupuesto equilibrado, puede ser la ruina de la economía de aquellos mismos que la apliquen. Si quitas gasto social, quitas dinero del bolsillo de los trabajadores; si quitas dinero de ahí, reduces las ventas de pequeños y medianos empresarios, que si no venden, despiden; más paro lleva a más contracción de sus ventas, etc. Sólo se benefician los Botin, cuyo capital especulativo es internacional y que se beneficiará durante un tiempo, largo o corto, no lo sé. pero que seguramente también se agotará. No creo que se pueda decir que la economía de los EEUU haya sido un verdadero éxito.
-Mmmm, debo leer sobre esto.
-Es la mejor inversión que se puede hacer. Es lamentable que la clase trabajadora, por ejemplo, casi crea que es una clase casi... casi inútil cuando ella conribuye en un 80% al mantenimiento del Estado, ese Estado del que todos, incluidos ricos, se benefician.
-Clasismo. Es decir, acomplejar a las otras clases para predominar sobre ellas.
-Clasismo en esencia, sí: no creo que ralmente exista el racismo o la xenofobia. Existe lo que quieren los más poderosos, y estos buscan causas que sirven a diversos objetivos: dividir a la clase trabajadora, acomplejar a determinados sectores para que se conviertan en manao de obra baratísima, etc. Desinformación y manipulación de la mano para que unos poos no pierdan el poder.
-Bufffff
-Sí, bufffff...