Publicidad:
Terra
La Coctelera

Charlas con un misántropo

Un pesimista es un optimista bien informado

26 Diciembre 2011

Charlas con un misántropo. Curso europeo y conmemoración de las víctimas del nazismo y del estalinismo.

Sin levantar la vista del periódico, el amigo del misántropo pregunta:

-¿Vas a ir al curso sobre ciudadanía europea?

-¿Has leído el programa?

-Por encima.

-Pues lee por debajo y tendrás la respuesta.

El amigo levanta la cabeza y recoge en folleto. Al final sonríe tenuemente.

-Por supuesto, , no irás.

-Exacto -responde el misántropo con contundencia.

-Pero ¿no es eso algo secundario?

-No, para mí es fundamental; creo que tienen menos que decir sobre la ciudadanía europea que sobre ese artificioso binomio Hitler-Stalin.

-Pero lo importante serán, digo yo, los datos jurídicos sobre la ciudadanía, cómo se articula, derechos, deberes, limitaciones...

-Los datos jurídicos, los mínimos, te lo aseguro. En Europa no hay personas, ni ciudadanos, ni derechos; hoy se puede afirmar sin riesgo de demagogia que en Europa sólo cuentas los billetes y las mercancías. Los trabajadores que despierten de su sueño americano: sólo son cosas rentables. Y si no lo son, al gueto. El resto, sermones, tal como corresponde a un continente que regresa a sus raíces beatas y colonialistas.

-Pero… - el amigo titubea-, ambos fueron dos políticos totalitarios.

-Hablar de Stalin llevaría más tiempo del que tú y yo disponemos ahora. Es más, hay quienes lo harían bastante más documentadamente que yo. Te remito, por ejemplo, a Doménico Losurdo y tendrás una panorámica más real, madura y científica, que es de lo que precisamente adolecen las excelentes y exquisitas universidades occidentales. Aparte de que hoy por hoy, no creo que este sea un asunto que deba estar cada dos por tres en la prensa, o en cursos sobre la UE, como es el caso. Al final lo que van a lograr es resucitarlo.

El amigo parpadea, algo desorientado:

-¿Y qué ves detrás?

-Hombre, tenemos la paradoja de que el partido comunista ruso actual es más comprensivo con Stalin que el PCUS de los últimos tiempos, y que además obtuvo en las regionales el segundo puesto electoral, aunque con mucha distancia respecto a Rusia Unida. Esa es, según mi desinformado criterio, la preocupación principal de todos estos pequeños publicistas del poder, que aún reside en Washington, en el Pentágono o en alguna industria farmacológica, vaya Vd. a saber quién manda allí. Y preservar un posible contagio en los partidos comunistas del resto de Europa es la operación profiláctica ordenada a distancia. Mira, el Vaticano contra los condones, y la CIA obsesionada con la profilaxis. Aunque habría que preguntarse si la potencialidad de esos partidos es tanta como para preocuparse tan anticipadamente.

-¿Y no crees que hay un sincero espíritu democrático? Es que me niego a aceptar un mundo regido hasta ese punto por las maquinaciones.

-La conspiranoia, como dicen los conspiradores, precisamente ¿no?

-Un poquitín, con permiso de los conspiradores.

El misántropo se encoge de hombros, se acomoda en el sillón y abre la boca.

El amigo piensa: “¿Qué he hecho?”

El misántropo, que le adivina siempre el pensamiento, aclara, levantando un dedo casi académico:

-Seré brevísimo, y al estilo socrático: ¿Puede el cristiano olvidar aquello de tirar la piedra?

El amigo se echa a reír:

-Por favor…

-Simplemente, ¿cómo podemos hablar de Hitler y de Stalin juntos cuando fueron ideologías antípodas que se destruyeron mutuamente?

-Ambos fueron violentos.

El misántropo niega con la cabeza:

-No más que el imperio inglés o el norteamericano. No más que el belga, el portugués o el francés. No, nos vamos. Si analizamos a Stalin, como te decía, no terminaremos en toda la tarde. De lo que quiero hablar es del fariseísmo, y no por un afán moralista, sino práctico.

-No sé a dónde quieres parar…

-Tenemos graves problemas económicos, estructurales, de raíz ¿los resolveremos con estas tácticas distractoras, amañadas en Washington y Bruselas, sin barrer de una vez toda la hojarasca engañosa que han arrojado sobre la historia, sobre la economía, sobre las verdaderas soluciones? La cosa está más mal de lo que creemos, y no es necesario recurrir a Stalin, ni a Lenin, ni a Marx para resolverla razonablemente. Será, sería suficiente, un poco de vergüenza.

El amigo reflexiona y luego, de repente, dice:

-¿Y de dónde deduces que no la hay?

El misántropo ha percibido esa propensión tan común a replicarnos porque no nos consideran suficientemente autorizados en la materia. Pero ya no le molesta. Sabe que en política hasta puede haber estupidez en los más inteligentes. Se limita a responder con sinceridad y sin magnificar los hechos:

-Con todo lo que veo y leo a diario, incluido esto-coge y agita el folleto-¿Cómo podemos hablar de Hitler y Stalin cuando nos rige un sistema, el capitalista, no el socialista, en el cual mueren al día setenta mil personas, entre ellas 25 mil niños menores de cinco años? Si multiplicas esas setenta mil personas por los días que gobernó Stalin, es decir, 29 años o 10.600 días, tendrás…-entrecierra los ojos y hace un cálculo rápido-…tendrás… algo más de 740 millones de personas muertas. Eso limitándonos al periodo de Stalin, que si calculas por cien años, más o menos lo que ha durado el socialismo en Rusia, la suma llega a los ¡¡¡2.555 millones de seres!!!

La cifra sorprende al amigo, pero está empeñado en justificar a Occidente.

-Pero eso ya pasó.

-¡Nooo! Pasó lo de Stalin, no lo demás, porque en el mundo sigue muriendo gente por culpa de un sistema prácticamente unívoco que no permite repartir las responsabilidades, y que hoy evidencia su inmoralidad, sus desajustes, su descontrol, incluso su ignorancia, a pesar de todos esos narcisistas premios en economía, auto otorgados bajo un sistema de fraude; un sistema que a pesar de su propensión claramente involucionista no preocupa a los trabajadores. Por lo visto, pues es evidente que está resucitando el colonialismo de las cañoneras, cualquiera que sean nuestras fórmulas, tenemos derecho a leerle la cartilla al mundo entero. Increíble la desfachatez por un lado, y la candidez por el otro. Antes, la expoliación financiera era invisible para los más perezosos intelectualmente, pero la invasión física, la ocupación militar, los bombardeos sobre civiles, no son tan ocultables, a pesar de los esclavos de la desinformación.

-Estamos de acuerdo en esa realidad. Es evidente y la acepta incluso gente de centro derecha, pero qué esta realidad sea así, ¿en que impide a que se haga un análisis de los totalistarismo?

-Pues en que se están manipulando los paisajes, el lenguaje, las culpas, con la pretensión de que sea irreconocibles para el espectador neutral.

-Explícate.

-¿Cómo hablar del dúo Hitler Stalin sin hablar del apoyo económico que los industriales y banqueros alemanes y no alemanes dieron a Hitler para que llegara al poder?

-Pero llegó democráticamente.

El misántropo se encoge de hombros como cuando piensa: “no se entera”:

-Precisamente, y aunque no tenía mayoría absoluta. Llegó apoyado por Hindenburg, en aquel momento padre indiscutido de la patria alemana, los militares y los votos de los diputados liberales mmmm de centro y el centro católico. Todo ello con el impulso y el consentimiento de los poderes financieros interiores y exteriores, todo porque había que parar la ola roja.

-Pero tú hablabas de ahora. Me lío entre presente y pasado.

-No, sitúo a Stalin en su momento y a los organizadores del folleto, en el suyo. Confusión, la propia de sus historias. Es lo que pretenden. Pero nosotros, que no queremos ser llevados al huerto, o no hablamos de ese supuesto tándem como monstruos únicos, o hablamos de todos los monstruos habidos o por haber. Ellos quieren que la supuesta monstruosidad de Stalin, que es quien les preocupa, los convierta a ellos en ángeles. Ya se hizo en el genocidio de las Indias. Al principio, los habitantes del continente, los indígnas, eran bellísimos, después en las ilustraciones fueron apareciendo como verdaeros monstruos. ¿Para qué esa deformación de la realidad? Simplemente para justificar sus cadenas, su esclavitud. Por ejemplo, repiten una y otra vez el pacto germano soviético como parte de la culpa de ambos monstruos. Pero si el pacto germano soviético fue una monstruosidad ¿por qué no lo es el anterior pacto de Munich entre anglo-franceses y alemanes nazis? ¿Por qué si eran tan anti hitlerianos no aceptaron el pacto contra Hitler que les ofrecía Stalin?

El amigo asiente.

-Y si hablamos de los monstruos del pasado-prosigue el misántropo- ¿por qué no hablamos del colonialismo occidental en tres continentes, América, África y Asia, tan devastador? ¿Acaso con él no se producían innecesarios y sádicos horrores? En 1930, después de una guerra civil con más de 13 millones de muertos, por cierto, con la injerencia pro zarista de 18 ejércitos europeos, la URSS disfrutaban de un nivel de vida que quizás no disfrutaran en Europa. Es falso que Europa fuera la que vemos en las películas. Era miserable, y eso que se nutria del expolio de otros países. ¿Por qué se oculta que en EEUU murieron 8 millones de personas en la depresión del 29? ¿Por qué cuando los datos son de historiadores rusos no valen? ¿De cuándo nosotros no mentimos y ellos sí? ¿No será al revés? Mira, a veces accedo a Ria Novosti, y cuando leo pienso que los rusos son idiotas: hay críticas estratégicas que no se pueden hacer en público. Ningún país lo permite. Y si cualquier otro país hubiera visto reducido su territorio en un 25% te aseguro que los culpables seguirían colgados de la antena de la televisión de Moscú. Incluido Gorvachov.

El amigo vuelve a asentir. Decir algo es ampliar el tiempo.

-¿Monstruos? –exclama el misántropo-, de eso sabemos bastante en España, y de primera mano. Hitler bombardeando nuestras ciudades, Stalin mandando un material bélico vital, pero luego retenido en puertos occidentales porque la melíflua Albión y el cacareante gallo francés acordaron un Comité de No Intervención que decretaba que la no intervención la vigilaría… ¿sabes quién?

-¿Quién?

-¡La flota alemana nazi! ¿Podemos hablar de ciudadanía europea y de democracia saltándonos todos estos datos, ya que hablamos de monstruosidades a evitar?

-No, es cierto.

-¿Y podemos hablar de Hitler, de Stalin, sin hablar de Franco, de Churchill, de Roosvelt, de Blum., de Truman?

-Ciertamente no.

-¿Y podemos hablar de Franco sin hablar del rápido reconocimiento diplomático por parte de Francia e Inglaterra en cuanto terminó la guerra, mientras el gobierno en el exilio era ignorado de forma insultante para una democracia como la española, que se había batido valientemente contra el fascismo y el nazismo? ¿Podemos dejar de analizar en tal contexto purificador, me refiero al curso ciudadano, el apoyo que los EEUU le dieron a Franco mientras Rusia se oponía a nuestra entrada en la ONU?

-No, ciertamente no.

-¿Y podemos hablar de ciudadanía europea, sin que la sombra de Hitler se agrande, cuando el racismo y la xenofobia se han extendido por nuestro continente más que ningún otro? ¿Cunado en los enfrentamientos entre extrema derecha y extrema izquierda en Alemania sólo se detiene a los de izquierda? ¿Es pertinente hablar en España de Stalin cuando nos negamos a hablar de Franco, el chaquetero que primero lo fue de los nazis?

El amigo niega con la cabeza, con gesto derrotado, no por los argumentos, sino por el tiempo, que le escasea. .

-¿Ý es púdico hablar de Hitler o de Stalin cuando nos negamos a analizar la realidad que había y que hay en Irak, Libia, Afganistán, posiblemente Irán? ¿Qué han conseguido? Que estos países prácticamente del primer mundo y laicos, hayan terminado en la época de los escombros post históricos e “rrrrabioamente” islamistas, como dicen viejas actrices. Yugoslavia vivía unida. Los de los tribunales antihitlerianos-antistalinianos, para arreglar tanta concordia molesta, le han llevado el odio, la han bombardeado con uranio empobrecido, y al final, como en los demás sitios, no han arreglado nada, sino todo lo contrario, lo han empeorado todo. Serbia tenía un índice de pobreza del 6%, ya va por el 8, próximo al 9.

-Es muy cierto todo lo que dices.

El misántropo sabe el sentido de tal concesión. Es como decir: “estoy convencido, déjalo ya”.

-Finalizo-dice-. Los voceros de un sistema en el que en su mejor país, ellos lo dicen, ellos lo repiten ¡el país más poderoso del mundo!, el 10% de la población acumula el 90% de la riqueza, mientras 54 millones de seres viven por debajo del umbral de pobreza. ¿Estas son las credenciales que les permite poner orden en el mundo? Pero si no tienen orden ni en sus bancos.

El amigo asiente:

-Sí, ese punto es una broma pesada en una cuestión meramente jurídica y prácticamente, como dices, no resuelta.

El misántropo sonríe:

-Ya continuaré otro día.

-No, de veras- se excusa el amigo-, muy interesante. El problema es que tengo que estar en el centro en media hora.

Cuando el amigo coge el pomo de la puerta, el misántropo dice:

-La única verdad de esa dualidad es que uno representaba al capitalismo, -no otra cosa era el nacional "socialismo", es decir, una argucia más como la actual  de la "socialdemocracia"- y el otro al socialismo, hablando en términos económicos, que es la realidad que subyace bajo la máscara de lo que llaman política…

Cuando el amigo ha cerrado la puerta tras sí, el misántropo barrunta:

-Ah, y se me ha olvidado lo del déficit democrático. Un estado con más de 300 o 400 millones de habitantes, sin gobierno y sin parlamento porque no los necesita, que para eso dirige el banco central … mmmmmm

servido por jesus sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de jesus

Charlas con un misántropo

malaga, España
ver perfil »
contacto »

Fotos

jesus rico gomo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera