Charlas con un misántropo. Las cuentas reales.
-No es pobre, la Casa Real-dice el misántropo.
-Dicen que recibe bastante menos que otras casas reales...
-La prensa tan servil como siempre. ¿No han aclarado previamente que todo depende de cómo agrupes las partidas, conceptos, cantidades? No olvides que estamos en tiempos de contabilidad creativa.
-Sí, algo sí dicen, pero oscuramente.
-La cuestión es que, pobrecita Su Majestad, sólo cobra cerca de 300.000 mil euros mensuales, de los cuales, la mitad es para él y el resto para gastos de representación.
-Tampoco podemos pretender que cobre como un mecánico
-Todo es como nos pongamos.
-Es el jefe del Estado
-Sí, pero eso no es antagónico con nada.
-Quiero decir que hay que prestigiar la institución ¿no?
El misántropo abre de par en par los ojos:
-¿Y qué lo impide?
-Lo impediría una Casa real en la pobreza...
-¿Quién se opondría, la Preysler?
-Que criterios más raros tienes.
-Puede ser, pero cuando a Ho Chi Minh lo llevaron al palacio del anterior mandatario vietnamita, un lujosísimo palacio, el optó por la casa del jardinero. ¿Crees que eso lo desprestigió?
-No, no creo.
-La modestia cristiana nunca ha desprestiagiado a nadie- el misántripo ríe por lo bajo, enseñando unos dientes de lobo.