Charlas con un misántropo. La burocracia.
El misántropo se quita los auriculares de los oídos. Su amigo le está hablando.
-¿Qué?
El amigo vuelve a repetir lo dicho:
-Que la han tomado con los funcionaros. Zapatero primero una rebaja del 5%, después congelación salarial, y ahora Rajoy congelación salarial de nuevo, seguida de subida general del IRPF, lo cual, si no me equivoco, se traducirá en una rebaja salarial para todos.
El misántropo asiente:
-Vamos hacia los 400 euros mensuales de salario de la Merkel. Pero esa inquina les ennoblece.
-¿A los perseguidores?
El misántropo niega con un expresivo gesto:
-No, a los funcionarios, estas inquinas no son casuales. El Sr. Martín Ferrand no habla por boca de ganso. Seguro que su servicio sí es sustancial y supermillonario.
-Alguna parte de su pastel querrán los perseguidores.
-Dilo claro, los empresarios. Antiguamente la protección social era simple caridad. Recordarás a aquellos ejércitos de salvación destinados a fingir que la sociedad cristiana no se olvidaba de los pobres de dios y de la horrible pobreza que anegaba este valle de lágrimas, salvando, claro, las pequeñas islas de la aristocracia, de la burguesía y del clero .
-¿Pero, crees que pueden rentabilizar esa seguridad social?
-Pues claro, los funcionarios, la administración pública, lo ha demostrado. Y no me refiero sólo a la enseñanza o a la sanidad. Hay todo un frente de actividades que de privatizarse representaría miles de millones para las arcas privadas. Miles de millones, además, de gestión deficitaria, en cuanto que, al convertirse en lucro privado, perdería su eficacia. Lo privado sólo atiende a lo que es rentable. Si mañana desaparecieran los transportes públicos, por ejemplo, desaparecerían de aquellos lugares en los que el costo del transporte es mayor que el beneficio, y esos pocos usuaios se quedarían sin servicio, o el servicio subiría prohibitivamente, lo cual es casi lo mismo. ¿Crees que la empresa privada pondría un autobús a las dos de la madrugada para trasladar a un solo usuario?
-No obstante, creo que hay una manía ideológica, quizás por puro libertarismo.
El misántropo se echa a reir:
-Una noble lucha contra el poder ¿no? Curioso: nunca he oído chistes contra el poder de los funcionarios militares, ni contra los poderosos financieros, ni contra el poder de esas naciones que crecen sobre los escombros de las otras. ¿Por qué será en tales casos el adormecimiento de ese libertarismo?
El amigo hace un gesto de asentimiento, aunque velado por una sombra de excepticismo. Él cree en los nobles principios de los que hacen la revolución sólo en los sectores de la revolución, curiosamente.
-No lo dudes-insiste el misántropo-no es otra cosa. Además, es histórico. Si estudias el origen de la política y de todas estas cosas lo comprobarás.
-¿Qué comprobaré?
-Inicialmente era la teología, que por pura necesidad evolucionó hacia la filosofía. Y que por pura necesidad, a su vez, evolucionó hacia el derecho y un pensamiento más racional y después más cientificista. En esa evolución surgió un sector social muy odiado durante siglos, a partir de la Edad Media, la de los abogados, la de los leguleyos, susceptibles, como cualquier sector a estabecer apoyos y alianzas. Después de todo el derecho, con su Corpus Iuris Civilis era el nuevo enemigo de los textos sagrados, lugar en donde había residido siempre la verdad, la única y excluyente verdad y demás elementos contitutivos del poder y del despoder, me refiero en el segundo caso a la resignaciónde ante los viejos privilegios.
-Pero esa es una evolución cultural muy natural.
-Claro, y movida y desarrolla por las consiguientes luchas entre clases. En Tiran lo Blanc, el autor se despacha a gusto contra los nuevos intérpretes del poder, del estado, de la justicia, del orden, contra el poder que van adquiriendo los juristas, unas veces en alianza con los reyes, y otras en contra... Si no recuerdo mal narra como seis juristas son ahorcados con gran beneplácito del pueblo. El pueblo, invocado por la aristocracia como voz de la verdad... cuando conviene.
Una arruga se dibuja en la frente del amigo.
-¿No querrás decirme que los juristas son la expresión de la justicia y del progreso?
-No exactamente. Estoy refiriendo o rememorando algo que deberíamos tener siempre presente: cómo un paso de progreso frente al paso anterior, cronológica y racionalmente más atrasado, es denostado por las fuerzas del egoísmo de clase. Es decir, los abogados son un sector que por su formación vas desplazando de los consejos reales a los aristócratas y en cierto sentido al clero. Se convierten en los nuevos intérpretes. Es decir, se da una nueva alianza entre rey , burgueses y abogados, estos como instrumento burocrático, frente a nobles y clérigos, que eran el poder supremo anterior y que llegaban a discutirle al rey sus decisiones y a considerarse como iguales a él, si no superiores. Los intereses, las fuentes, la argumentación, los medios cambian, y eso produce invariablemente una reacción de los más poderosos en ese momento. La demencial reacción de los EEUU hoy .
-Curioso-dice el amigo.
-No en balde-termina el misántropo-un rey , creo que Alfonso V el Magnánimo, en aquella alianza temporal, definió a la burocracia como a "la más uniformemente entrenada en asuntos de letras y de cultura intelectual".
-Mmmm. No estaría de acuerdo Martín Ferrand.
El misántropo asiente. Luego pregunta:
-Por cierto, ¿en qué quedó aquella causa abierta contra él por delitos económicos, si no recuerdo mal?
-Ni idea, pero como él es la información, seguro que nos informará puntualmente.