Charlas con un misántropo. Tiempos de austeridad.
-Esto de la austeridad les ha encantado a los políticos. Hasta me parecen santa teresitas de jesús, próximos a un orgasmo místico presupuestario-dice el misántropo.
El amigo ríe de buena gana:
-Hemos vuelto a la España de la tradición, aquella que era mitad monje, mitad soldado...
-Y un mucho pícara-apunta el misántropo.
-Bueno, quizás esta sea la regeneración del país que tanto necesitábamos.
El misántropo mira con asombro a su amigo. Siempre le ha sorprendido que alguien tan lúcido, médico culto, pueda ser en ocasiones tan ingenuo:
-Bueno-puntualiza-, regenarición que parece que sólo va a afectar a los que ya están regenerados por imposibilidad de gastar en vicios lo que no tienen.
-Quiero decir que igual así, por la vía de la necesidad, salimos de aquel derroche caprichoso de muchas familias.
-Familias y no familias. Porque nuestros políticos llevan tiempo hablando de apretarse el cinturón, pero sus cinturas cada vez son más orondas, y como Fraga, gastan tirantes...
-¿No crees que esta escasez servirá para algo?
-Sí, para ahogar a los que tienen el agua a la altura de la nariz, no a los que por mayor estatura económica la tienen a la altura del ombligo o de los dídimos...
El amigo parpadea. A veces piensa que el misántropo es caprichoso por pintoresco, o por acomplejado. Porque el amigo es de esos que creen que las ideas políticas son producto de la psicología, no de la situación material de clase, aunque el misántropo no está mal en el aspecto económico, y algún remilgo pequeñoburgués tiene de vez en cuando.
-Pero no se puede gastar más...-dice.
-Por supuesto... pero de una clase política sin ejemplaridad, sin sufrir lo que predica, creyendo, según las risas que les vemos en la tele, que todo es, en definitiva, de color rosa, poco se puede esperar.
-Por supuesto.
-Y cuando digo esperar me refiero a sus políticas, no a sus actitudes personales. No veo que nadie hable de resolver el fraude fiscal. Sabrás que la ley contra el freude fiscal ha sido recortada y recortada por el anterior gobierno, con la complacencia del actual, hasta no quedar en nada. Hablo de memoria, pero creo recordar que dicha ley iba a llamarse de represión del fraude fiscal, y sorprendentemente ha pasado a llamarse de prevención del fraude fiscal, lo que es muy distinto. Y en esta regeneración de la que hablas estoy viendo indicios muy negativos, como lanzar la idea de que los cuatro millones de trabajadores en economía sumergida, más que un problema a resolver, ya ha comenzado a convetirse en una excusa por inabordable.
-Pero también es importante lo personal.
-Claro, pero en proporción real. Bajar el 5% a trabajadores y millonarios no es paritario ni justo. Al trabajador se le quita de lo que carece; al otro de lo que le sobra. Esa es otra de las falacias de nuestro sistema. Tenemos una Constitución que definiría como casi revolucionaria si se aplicara, pero que no se aplica. Una Constitución que ella misma demanda en su articulado un tratamiento material, no formal. Sin embargo ¿quién me puede demostrar que nuestros impuestos persiguen la justicia social y son progresivos, tal como reza el texto?¿Es progresivo un impuesto en el que los ricos contribuyen, no ya proporcionalmente, sino muy inferiomente a un trabajador normal? Falta de vergüenza, diría yo.
El rostro del amigo aparece inexpresivo. Es como si las ideas de su compañero no le llegaran, o como si fueran percibidas como una queja individual permanente, no como problema social.
-Por ejemplo-, prosigue el misántropo, señalando hacia la pantalla del televisor-están debatiendo sobre la crísis ¿por qué los focos están sobre ese trabajador en paro, arrojando dudas sobre si quiere o no trabajar? ¿Por qué no está ahí sentado un orondo señor con brillante en el puro, explicando que paga un 1% por su fraudulenta sicav, ya que es incierto que esa sicav reúna a cien empresarios. Y aunque los reuniera. Pero ¿que contribución solidaria es esa? ¿Que con impuestos justos se deslocalizan las empresas, como se dice ahora, es decir, que se las llevan a Marruecos? Pués, ¿por qué no está ahí, bajo los focos, explicándolo? ¿Por qué lo que hacen los otros paises aquí es imposible? ¿No será un mal político? Y mira los mensajes de los televidentes, no sé si aleccionados o no: que los funcionarios después de las 3 de la tarde hacen chapuzas. Increible que se pueda difamar así a un sector profesional que es vital para el país. Si tuviéramos el nivel de tributos y de funcionarios de Suecia tendríamos un paro que no sebrepasaría el 6,5%. No, el problema no radica en los trabajadores. Y es totalmente falso que trabajemos menos horas que los alemanes; es mentira que tengamos mayor absentismo laboral, en realidad tenemos la mitad que los alemanes; es mentira que tengamos un exceso de funcionarios. Toda mente normal, y esta gente no lo es, sabe que la función pública es necesaria: Dinamarca, Suecia, Finlandia y Francia tienen entre un 24 y un 25% de funcionarios, y sus economías son de las más saneadas... EEUU tuvo que asignar funcionarios de carrera porque el sistema de la cesantía era un total fracaso y una total inexperiencia renovada cada cuatro años...
El amigo se pasa la mano por la frente.
-Mmmmm... tengo que ver varios pacientes...
Ambos se levantan y van hacia la puerta de salida. El misántropo añade, como colofón:
-Y en gasto social estamos muy por debajo de la media de la UE. Hacer dos aeropuertos sin aviones ha sido cosa de los politicastros, no de la gente corriente ni de funcionarios, que informaron negativamente. Aquí se habla de lo "técnico". Pués bien, España es un país política y socialmente injusto, pero también un país mal regido técnicamente.
Se dan la mano.
-¿Y cuál crees que es el panorama?
-De momento veo algo muy malo del Gobierno: ya están afirmando cosas que más bien parecen justificaciones ante una ausencia de resultados. Mal síntoma. Creo que dentro de poco oíremos los argumentos de Zapatero: que es una crísis mundial. Y sí, es mundial, u occidental, es del sistema que ambos apoyan, con aditamentos de incapacidad muy nacionales y específicos, en los que se mezclan falta de vergüenza y de visión.
El amigo asiente y se va. El misántropo vuelve a su sillón y le quita la voz al televisor. "Lamentable que no pueda uno recibir una información seria" piensa, apesadumbrado.